“NO HABRÁ LOCOS”, AUTORIDAD EXTENDIÓ VEDA HASTA EL 2022

El preciado molusco sólo vive en las costas de Chile y sur de Perú.

Se llama Concholepas concholepas y es conocido popularmente como “loco”. Se trata de un molusco que, según investigaciones arqueológicas, existe hace seis mil años y se alimenta de piures, picorocos, lapas y choritos. Sin embargo, en el último tiempo ha sido objeto de extracciones indiscriminadas y enfrentado largos períodos de explotación. Es por esto que la Subsecretaría de Pesca (Subpesca) extendió su prohibición de extracción en 15 regiones del país desde el 1 de enero y por cinco años, esto es, hasta 2022. Asimismo, su comercialización, transporte, elaboración y almacenamiento. De esta forma, se busca evitar la disminución de este molusco que habita en fondos rocosos, entre los 0 y 50 metros, cuya talla promedio es de 10 centímetros y se extrae con cercos y de forma artesanal.
PRECIADO MANJAR MARITIMO EN CHILE Y EL MUNDO

Los límites a la captura del loco provienen desde 1985, cuando la autoridad pesquera cerró su extracción por dos años en prácticamente todo Chile, exceptuando las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. El motivo fue la masiva explotación del producto que pasó de 4.000 toneladas anuales hasta las 25 mil, que hubo a fines de los años setenta. Misma determinación se adoptó entre 1989 y 1992; medida que se extendió el año siguiente, cuando comenzaron a existir cuotas globales e individuales de pesca sobre la base de la disponibilidad de este codiciado recurso. Pese a las estrictas medidas adoptadas por la autoridad para evitar su explotación ilegal, no se ha podido detener el comercio clandestino. Según las informaciones que revelan los decomisos realizados a través de los años, la mayor parte de los moluscos son extraídos en Chiloé y Puerto Montt, desde donde son llevados a Santiago. Pero no solo a la capital. Otro de sus principales mercados de destinos son Taiwán, Japón, Singapur, Hong Kong, República Popular de China, además de Estados Unidos, Canadá, México y Malasia.

Debido a la sobreexplotación que sufre este apetecido molusco que forma parte de las raíces gastronómicas del país, se instaló a nivel nacional un gran interés para recuperarlo y preservarlo. Una preocupación que se ha reflejado en proyectos de investigación que tienen como desafío establecer planes y políticas de manejo para repoblar esta especie, a través de vías naturales y artificiales. Este recurso marino tiene tres etapas en su vida: una en estado de larva, después como semilla y, luego, como juvenil y adulto. Desde su origen hasta llegar a su edad de explotación comercial pueden pasar cuatro años, hasta que alcanza los 60 milímetros (seis centímetros).

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